La cadena de custodia como un elemento trascendental en las investigaciones internas

Escrito por Angela Calderón

En los últimos años, las investigaciones internas han dejado de ser un mecanismo reactivo reservado para atender denuncias aisladas en las organizaciones y se han afianzado como una herramienta estratégica dentro de los programas de cumplimiento.

Hoy, las organizaciones de todos los sectores recurren a estos procedimientos para esclarecer hechos relacionados con fraude, conflictos de interés, corrupción, uso indebido de activos, filtración de información, abuso de autoridad, acoso laboral o incumplimientos normativos. Sin embargo, existe un aspecto que con frecuencia pasa desapercibido y que puede definir el éxito o fracaso de una investigación, esto es, la cadena de custodia y preservación de la evidencia.

Desde una perspectiva forense, una investigación no solo debe responder qué ocurrió, quién participó o cómo sucedieron los hechos. Debe lograr demostrar que toda la evidencia analizada conserva su autenticidad, integridad y trazabilidad desde el momento de su obtención hasta la emisión del informe final. Ese conjunto de procedimientos es lo que conocemos como cadena de custodia.

Tradicionalmente, la cadena de custodia ha sido vinculada con las investigaciones penales; no obstante, limitar este concepto al ámbito público resulta insuficiente frente a la realidad empresarial actual.

Es de consideración que las organizaciones generan y administran diariamente grandes volúmenes de información física y digital que, ante una denuncia o investigación, pueden convertirse en evidencia significativa; es así como correos electrónicos, registros de acceso, dispositivos móviles, documentos contractuales, reportes, grabaciones de videovigilancia y archivos almacenados en la nube constituyen fuentes de información cuya validez dependerá, en gran medida, de la forma en que fueron preservadas.

Por ello, la cadena de custodia ya no debe entenderse únicamente como un procedimiento procesal, sino como un estándar de gobernanza que fortalece la legitimidad de cualquier investigación interna.

Ahora bien, como una de las ideas más extendidas es creer que la evidencia solo corre riesgo cuando es manipulada intencionalmente, sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario.

En numerosas investigaciones corporativas la pérdida de valor probatorio ocurre por errores aparentemente menores: abrir un dispositivo sin utilizar herramientas especializadas, copiar información sin documentar el procedimiento, permitir el acceso de múltiples personas a un mismo archivo o almacenar documentos sin controles de seguridad.

Cada una de estas acciones puede alterar metadatos, modificar fechas, eliminar registros de actividad o dificultar demostrar que la información presentada corresponde exactamente a la obtenida durante la investigación.

El preservar la evidencia significa garantizar el procedimiento pues da un respaldo a que cualquier análisis posterior pueda reproducirse bajo las mismas condiciones y obtener resultados consistentes, debido a que la integridad de la evidencia es tan importante como su contenido.

Tal es así que los estándares internacionales en materia de Compliance han reforzado esta visión.

La ISO 37008 reconoce que una investigación interna debe desarrollarse bajo principios de independencia, confidencialidad, objetividad, legalidad y trazabilidad, destacando la necesidad de documentar adecuadamente la obtención y conservación de las pruebas para asegurar su confiabilidad durante todo el procedimiento. En ese sentido, la cadena de custodia deja de ser un documento administrativo para convertirse en un mecanismo de protección de la propia investigación.

Su adecuada implementación permite:

  • Demostrar que la evidencia no ha sido alterada;
  • Fortalecer la objetividad del informe;
  • Facilitar auditorías internas y externas;
  • Respaldar eventuales procedimientos administrativos, arbitrales o judiciales;
  • Reducir cuestionamientos sobre la legitimidad de las conclusiones.

No basta con obtener información relevante, resulta indispensable demostrar que dicha información conserva su autenticidad.

Actualmente, una gran parte de las investigaciones involucran evidencia electrónica y a diferencia de la evidencia física, la información digital puede alterarse sin dejar señales visibles para un observador no especializado, ya sea desde un simple acceso al dispositivo que puede modificar fechas de último uso hasta registros del sistema.

Por ello, la informática forense adquiere un papel determinante, pues la utilización de metodologías reconocidas, herramientas especializadas y procedimientos técnicamente documentados permite preservar la información original y garantizar que cualquier análisis posterior mantenga su validez técnica.

En este escenario, la cadena de custodia constituye el vínculo entre la evidencia digital y la credibilidad del resultado obtenido.

Desde la perspectiva legal, la cadena de custodia cumple una función que trasciende el aspecto técnico, pues si bien las investigaciones internas no logran tener expectativas procesales complejas; la obtención y tratamiento de la evidencia deben realizarse conforme a criterios que aporten a su integridad y trazabilidad.

Tomando en consideración que, si la evidencia no puede demostrar su origen o presenta inconsistencias, las conclusiones del informe pueden ser cuestionadas, incluso si los hechos investigados efectivamente ocurrieron, perdiendo la eficacia jurídica si en caso existiese un procedimiento posterior.

Ya que si bien las investigaciones internas cumplen una función preventiva y no buscan únicamente determinar responsabilidades, sino identificar debilidades de control, fortalecer la cultura ética y mejorar continuamente los sistemas de cumplimiento. Existen casos que posteriormente recurren a una vía judicial y/o administrativa.

En este contexto, la cadena de custodia representa mucho más que una exigencia documental, en tanto, puede fortalecer la legitimidad de sus decisiones frente a trabajadores, clientes, autoridades regulatorias y órganos jurisdiccionales.

Finalmente, debemos de tener en cuenta que estamos en un entorno donde la información se genera, comparte y modifica de manera constante, la verdadera fortaleza de una investigación ya no radica únicamente en descubrir los hechos, sino en demostrar que las pruebas utilizadas conservan su autenticidad desde el primer momento.

¿Una auditoría forense puede confirmar que existió un fraude en una organización?

Cuando una empresa detecta operaciones inusuales, pérdidas inexplicables o posibles irregularidades, es común que surja una pregunta: ¿realmente existió un fraude? Sin embargo, la respuesta no puede basarse en sospechas o percepciones, sino en un análisis técnico respaldado por evidencia.

La auditoría forense tiene como finalidad investigar hechos ya ocurridos, reconstruir lo sucedido y documentar hallazgos de manera objetiva. Su aporte consiste en identificar indicios, analizar evidencia y determinar si existen elementos que sustenten un posible fraude, proporcionando información técnica para la toma de decisiones y, de ser necesario, para procesos judiciales o administrativos.

La auditoría forense analiza evidencia, no suposiciones

A diferencia de una auditoría financiera tradicional, la auditoría forense no busca emitir una opinión sobre los estados financieros, sino investigar operaciones específicas que presentan indicios de irregularidad.

Para ello, examina documentación, registros contables, transacciones, comunicaciones y otros elementos de evidencia con el fin de reconstruir los hechos y determinar si existen patrones o actuaciones compatibles con un esquema fraudulento. Cada conclusión debe estar sustentada en información verificable y metodologías técnicas.

Su objetivo es sustentar los hallazgos con evidencia

La auditoría forense puede identificar inconsistencias, operaciones simuladas, alteración de documentos, desvío de recursos o cualquier otra conducta que permita explicar cómo ocurrieron los hechos. Sin embargo, sus conclusiones siempre se basan en la evidencia obtenida durante la investigación.

Esto significa que el informe no parte de una presunción de fraude, sino de un análisis objetivo que documenta los hallazgos y explica su relación con los hechos investigados. Esta rigurosidad es la que otorga valor técnico a los resultados.

Sus resultados pueden respaldar decisiones y procesos legales

Los hallazgos de una auditoría forense pueden servir como soporte para investigaciones internas, acciones disciplinarias, procesos arbitrales, procedimientos administrativos o procesos judiciales, siempre que la evidencia haya sido obtenida y documentada adecuadamente.

Aunque la determinación de responsabilidades legales corresponde a las autoridades competentes, la auditoría forense aporta una base técnica que ayuda a comprender lo ocurrido, identificar posibles responsables y sustentar las decisiones de la organización.

La auditoría forense no se basa en sospechas, sino en evidencia técnica que permite analizar objetivamente si existen elementos compatibles con un posible fraude y cómo ocurrieron los hechos. En LAFORSE-HG, contamos con especialistas en auditoría forense que desarrollan investigaciones con metodologías rigurosas, documentación especializada y análisis técnico, brindando a empresas y asesores legales el soporte necesario para esclarecer situaciones complejas y sustentar sus decisiones con evidencia.

ISO 37001: cómo involucrar a proveedores y terceros en la prevención del soborno

La prevención del soborno no depende únicamente de las acciones que una organización desarrolla dentro de sus propias operaciones. En un entorno empresarial cada vez más interconectado, los riesgos también pueden originarse en la relación con proveedores, contratistas, distribuidores, consultores y otros socios de negocio. Por ello, un Sistema de Gestión Antisoborno (SGAS) basado en la ISO 37001 extiende sus controles a toda la cadena de valor, promoviendo relaciones comerciales transparentes y alineadas con los principios de integridad.

Involucrar a los terceros en la estrategia de prevención permite reducir riesgos, fortalecer la confianza entre las partes y construir relaciones comerciales sostenibles basadas en buenas prácticas.

Evaluar a los terceros antes de establecer una relación comercial

Uno de los pilares de la ISO 37001 es conocer con quién hace negocios la organización. Antes de iniciar una relación comercial, es recomendable evaluar a los terceros para identificar posibles riesgos asociados al soborno, conflictos de interés o antecedentes que puedan comprometer la integridad de la empresa.

Este análisis permite tomar decisiones informadas y aplicar controles proporcionales al nivel de riesgo identificado. De esta manera, la organización protege sus operaciones desde el inicio y fortalece una gestión preventiva en toda su cadena de suministro.

Capacitación y comunicación para fortalecer el compromiso ético

La gestión antisoborno no termina con la selección de un proveedor. También es importante que los terceros conozcan las políticas, expectativas y principios éticos que rigen la organización.

Compartir lineamientos, comunicar las normas aplicables y promover actividades de sensibilización ayudan a que proveedores y socios de negocio comprendan su papel dentro del Sistema de Gestión Antisoborno. Cuando todas las partes manejan criterios comunes, se reduce la posibilidad de conductas que puedan poner en riesgo la relación comercial o afectar la reputación de la organización.

Supervisión continua para fortalecer una cadena de valor íntegra

La participación de los terceros debe ser objeto de seguimiento durante toda la relación comercial. La ISO 37001 promueve la supervisión periódica de aquellos procesos donde

existan mayores riesgos, permitiendo verificar el cumplimiento de los compromisos asumidos y detectar oportunamente cualquier situación que requiera atención.

Esta vigilancia continua contribuye a construir una cadena de valor ética, transparente y confiable, donde cada integrante comparte la responsabilidad de prevenir el soborno. Así, la organización no solo fortalece su SGAS, sino que también genera relaciones comerciales más sólidas y sostenibles.

En LAFORSE-HG, entendemos que la integridad debe extenderse a todas las personas y organizaciones con las que trabajamos. Por ello, como empresa certificada en la ISO 37001, promovemos relaciones basadas en la transparencia, la debida gestión de riesgos y el compromiso compartido con la prevención del soborno, contribuyendo al desarrollo de una cadena de valor más ética y confiable.

Peritaje contable en disputas entre socios: qué se analiza y por qué es importante

Las disputas entre socios pueden surgir por diferencias en la gestión, el uso de los recursos, la distribución de utilidades o la interpretación de la información financiera. Cuando las posiciones se enfrentan y las cifras se convierten en el centro del conflicto, contar con un análisis técnico e independiente resulta fundamental para comprender qué ocurrió y sustentar adecuadamente los hechos. En este contexto, el peritaje contable permite evaluar la información financiera con criterios objetivos, aportando claridad en escenarios donde las decisiones empresariales pueden tener implicancias legales, societarias o arbitrales.

Revisión de registros contables y operaciones financieras

Uno de los principales aspectos que analiza un perito contable es la consistencia de los registros financieros y las operaciones realizadas por la empresa. Esto incluye la revisión de libros contables, estados financieros, comprobantes de pago, movimientos bancarios y otros documentos que permitan verificar si las operaciones fueron registradas de forma adecuada.

El objetivo es identificar inconsistencias, omisiones o diferencias que puedan explicar el origen del conflicto, siempre con base en evidencia documental y criterios técnicos.

Análisis de la gestión económica y el uso de los recursos

En muchas disputas entre socios existen cuestionamientos sobre el manejo de fondos, la administración de activos o determinadas decisiones económicas. El peritaje contable permite analizar cómo se utilizaron los recursos de la empresa y si las operaciones evaluadas guardan coherencia con la información contable y la documentación de respaldo.

Este análisis ayuda a comprender el impacto económico de determinadas decisiones y aporta una visión objetiva sobre los hechos discutidos.

Cuantificación y sustento técnico de los hallazgos

Además de identificar inconsistencias, el peritaje contable puede determinar el alcance económico de las diferencias detectadas cuando ello resulta necesario para el caso. Esto incluye la cuantificación de montos, valorizaciones o efectos financieros derivados de determinadas operaciones.

El informe pericial presenta estos resultados de manera clara y sustentada, facilitando su comprensión por parte de abogados, jueces, árbitros o las propias partes involucradas en la controversia.

En una disputa entre socios, disponer de un análisis técnico e independiente puede ser determinante para comprender los hechos y respaldar la toma de decisiones. En LAFORSE-HG contamos con especialistas en peritaje contable que elaboran informes objetivos y metodológicamente sustentados, brindando soporte técnico a empresas y asesores legales en controversias societarias, judiciales y arbitrales.